Las ovejas de Colombres y sus cencerros

Dicen aquello de que para ayudar a conciliar el sueño hay que contar ovejas… con las ovejas de Colombres y sus cencerros no es necesario…

Antes de entrar en la materia propia de mi relato sobre las ovejas de Colombres, debo plantear a los lectores unos antecedentes. Estrené mi segunda vivienda en la Villa de Colombres en Julio de 2016… cuando compré aquel hogar vacacional me habían maravillado las vistas desde el salón y habitaciones.

Aquello del campo, y los sonidos de pájaros, viento, y cualquier onda sonora alejada de lo urbano, nunca fueron extraños para mí…

Aunque nací en ciudad, y siempre he vivido la mayor parte de cada año en ambientes urbanos, me crié pasando fines de semana y veranos en el vecino municipio de Llanes… aquello del campo, y los sonidos de pájaros, viento, y cualquier onda sonora alejada de lo urbano, nunca fueron extraños para mí…

En el verano de 2016, durante los primeros días en la nueva vivienda ribadedense, de lo primero que me percaté es que delante de mi hogar existe una vasta extensión ocupada, normalmente, por vacas y ovejas, a turnos unas, y en otros turnos las otras.

Aquello de los ruidos de cencerro era habitual por el día, y más audibles por la noche cuando otros sonidos que provienen del movimiento humano del día son disipados por la inactividad de la gente.

El caso es que tanto las ovejas como las vacas contaban con cencerros colgados del cuello, cada animal un cencerro proporcional a su tamaño. Así que aquello de los ruidos de cencerro era habitual por el día, y más audibles por la noche cuando otros sonidos que provienen del movimiento humano del día son disipados por la inactividad de la gente.

Mi casa de Colombres, de edificación rustica y moderna, solo requiere cerrar las ventanas para que esa madera, que esconde un moderno aislamiento, no deje pasar el ruido exterior al interior. Pero… ¿Quién quiere dejar de oír los cencerros cuando cae la noche? Yo no, así que abría la ventana para que el sonido pudiera pasar.

¡Qué tendrán las ovejas de Colombres y sus cencerros!

¿Existe algún sonido más relajante que el generado por un cencerro gracias al movimiento del animal que lo porta? Yo creo que no…otros pagarían masajes de relajación, o clases de meditación… a mí con las ovejas de Colombres y sus cencerros me basta para conciliar el sueño en tiempo «record»… ¡Qué tendrán las ovejas de Colombres y sus cencerros!

Pasado un tiempo, y en la ciudad en la que resido habitualmente, le hablé a una persona sobre mi primer verano en mi nueva vivienda de la Villa Indiana… y de los cencerros… y sin dejarme terminar la historia me dijo: ¡qué fastidio eso de los cencerros!

Aquel urbanita no disfruto mucho del sosiego del campo…

¿Qué fastidio? ¡Paz y gloria! Con aquella expresión me dejó claro que aquel «urbanita» no disfrutó mucho del sosiego del campo… y mucho menos disfrutó alguna vez de las ovejas de Colombres y sus cencerros.